El Colegio Santo Tomás de Aquino de Ramos Mejía, tras una encuesta con las familias, optó por no permitir a los estudiantes que entren con sus móviles a clase. Hubo mejoras en la atención y se reforzó la relación personal.

En diálogo con Radio Universidad, el licenciado Héctor Figueroa, director general del colegio Santo Tomás de Aquino de Ramos Mejía; el profesor Flavio Serafini, vicedirector de la Escuela Secundaria; y María del Carmen Spiccia; jefa de preceptores; analizaron distintos aspectos que hacen al día a día en las aulas.

En primer término, destacaron los resultados positivos de la política de restringir el uso de celulares en el establecimiento educativo. Tras una encuesta con las familias, que arrojó más de 90 por ciento de votos a favor de no usar móviles en el colegio, se observó una mejora en las relaciones interpersonales de los chicos.

Como detalle, los recreos fueron el reflejo palmario de una comunicación interpersonal que antes no se daba. En ese sentido, notaron que los alumnos, ahora, leen libros, dialogan entre ellos y volvieron a jugar a las cartas, por ejemplo, en el tiempo de descanso.

Otras opciones de entretenimiento

Por tal motivo, estudian la incorporación de una mesa de ping pong y un metegol. Además, esperan los resultados una medición entre los estudiantes para saber cómo se sienten sin el celular mientras estudian. Cabe subrayar que los alumnos disponen de los móviles para avisar que llegaron o salieron del colegio y las familias puedan llamar al teléfono del establecimiento, ante cualquier emergencia.

Las autoridades entrevistadas destacaron que es una política institucional estar cerca de cada alumnoy atender sus necesidades no solo de aprendizaje, sino apuntalarlo ante un problema de tipo emocional o personal. El deporte es otra manera de integración, y los estudiantes participan de torneos organizados por escuelas católicas y de los Juegos Bonaerenses, que organiza la Provincia.

Por otro lado, la institución junto  a otras escuelas de la zona, planificó una modalidad para que los alumnos del último año puedan celebrar el ritual del último primer día (UPD) de clases sin desbordes. Los resultados fueron positivos, ya que se organizó un desayuno entre familiares, docentes y alumnos.  “Valorizamos el estado de ánimo de cada alumno, y la relación personal, más allá de que ellos vienen a aprender”, concluyeron.

Fuente: El1Digital