Con precios accesibles que van desde los 3.500 hasta los 17.000 pesos, los operarios ya llevan 400 huevos vendidos. “No pedimos colaboración, sino que se reconozca nuestro trabajo como a cualquier otra empresa”, destacó Valeria Sunico, directora de APACID.

Como ya es tradición, y a pocos días del inicio de una nueva Semana Santa, los operarios del Taller Protegido APACID de Ramos Mejía comenzaron con la producción 2026 de los huevos de Pascua. Con precios accesibles que van desde los 3.500 hasta los 17.000 pesos, desde el espacio buscan alternativas de salida laboral para las personas con discapacidad.

El Taller ya lleva 400 huevos de chocolate vendidos, pero sus trabajadores esperan multiplicar esa suma al acercarse el domingo de Pascua. “Los huevos son los típicos artesanales. Los chicos los elaboran con el mayor de los cuidados y con la mejor calidad de chocolates, confites y bombones. No pedimos colaboración, sino que se reconozca nuestro trabajo como a cualquier otra empresa”, destacó Valeria Sunico, directora de APACID, en diálogo con El1.

Los huevos más pequeños cuestan 3.500 pesos, los medianos 10.000 y el grande de medio kilo, 17.000. “Tratamos de tener precios cuidados para que en todas las mesas pueda haber un huevo para compartir. Además, todos tienen un número y participan de un sorteo de un huevo de un kilo y medio, iniciativa que impulsamos como forma de devolverle la confianza a la gente que nos elige”, explicó.

Emergencia en discapacidad: el caso de APACID

Al igual que otros centros y espacios que reciben a personas con discapacidad, el Taller Protegido APACID de Ramos Mejía sigue sosteniendo la lucha para que la Ley de Emergencia en Discapacidad sea aplicada y permita que las actividades diarias puedan continuar con normalidad.

“Para nuestros hijos y para las familias, APACID es un punto de encuentro muy importante. Acá se hace todo a pulmón y colaboramos entre todos para mantener las puertas abiertas. Conocemos la situación de otros talleres donde no pudieron continuar sus actividades, y nosotros estamos haciendo todo lo posible para que eso no ocurra acá”, expresó Graciela, madre de una operaria.

En tanto, se refirió a la delicada situación actual del sector de discapacidad. “Estamos por empezar el mes de abril y yo le debo al transportista tres meses. A mí me parte el alma cuando mi hija me dice ‘No somos invisibles’ y lucha por sus derechos. Además, los padres empezamos a envejecer y nos preocupa mucho el futuro de nuestros hijos”, cerró.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: El1Digital