Manuel José Joaquín
del Corazón
de Jesús Belgrano
Nace en 1770 y muere en
1820 en Buenos Aires a los 50 años
de edad. Debemos constatar las actitudes
intelectuales de este extraordinario
personaje que son de verdad de
un profundo conocimiento humano
como lo demuestra en los actos de su
aventurada vida, y en las máximas y
pensamientos que deja cuando dice:
“A quien procede con honradez nada
debe alterarle, hice cuanto he podido
y jamás he faltado a mi palabra”,
“En mis principios no entra causar
males, sino cortarlos”. “Deseo ardorosamente
el mejoramiento de los
pueblos, el bien público está en
todos los instantes de mi vida”. “Esta
paz tan estimable se compra al duro
precio de la sangre y de la muerte”.
“Fundar escuelas, es sembrar en las
almas”. “Lo que creyere justo lo he
de hacer, sin consideración ni respeto
para nadie”.
“LOS HOMBRES NO ENTRAN
EN RAZÓN, MIENTRAS NO PADECEN”.
“MUCHO ME FALTA
PARA SER UN VERDADERO
PADRE DE LA PATRIA, ME CONTENTARIA
SER UN BUEN HIJO
DE ELLA”.
“Renuncio a mi sueldo de vocal de
la Primera Junta de Gobierno porque
mis principios así me lo exigen”. “Se
apodera de mi, las ideas de la libertad
de igualdad, seguridad, prosperidad,
y solo veía tiranos en los que se
oponían a que el hombre no disfrutase
de los derechos que Dios y la
naturaleza le habían concedido”.

Cuantos pensamientos profundos,
productos de una elevada cultura y
de padecer los encontronazos con
personas envueltas en el afán desmedido
de lograr el poder y detrás de
ella, por decantación, la corruptela
que se apodera de tener todo al alcance
de sus manos y la ambición de
querer cada día, más.
Manuel Belgrano fue Abogado, Periodista,
Educados, Economista, Militar,
Político y Diplomático en
Londres. Creo La Academia de Matemáticas,
Escuela de Náutica, Academia
de Dibujo, Bibliotecas
Públicas y donó $40.000 fuertes para
fundar cuatro escuelas, lo que tardó
muchos años en concretarse este
bello gesto.
El dinero en manos inescrupulosas
no llegó, lo destruían para otros
fines. ¿Cuándo fue más grande este
sublime patriota? Quizás fue cuando
le dio una bandera que con ardor cívico
en su pecho hace jurar a orillas
del Paraná, que manos femeninas habían
confeccionado una noche antes.
O tal vez cuando impone el corte de
las trenzas al cuerpo de Patricios, lo
que provoca la rebelión de los Sargentos,
que él aplaca con energía y
decisión. Luego de vencerlos, expresa
en el patio del cuartel: “Esta
rebelión, que ha costado sangre,
sirve para saber que cuando doy una
orden, es para que se cumpla”.
Opinan historiadores militares que el éxodo Jujeño fue una obra maestra
en convertir una derrota que lo
obliga a retroceder, a levantar la provincia
y dejar trás de si, sólo tierra
arrasada y desolada por el fuego. Al
penetrar en Jujuy el General Español,
que seguía acosándolo, al observar
los restos de una tapera
quemada, dijo: “Solo un gran hombre
al que lo sigue todo el pueblo,
puede lograr una cosa así. No podremos
nunca vencer a esta gente”.
“Sirvo a la Patria sin otro objeto que
el de verla constituida, ese es el premio
que aspiro”.
“Sin educación, en balde es cansarse,
nunca seremos mas que lo que desgraciadamente
somos”.
Autor: Angel Verger
Escritor - Historiador |